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En nuestra cultura, hemos normalizado mezclar todo tipo de ingredientes sin pensar demasiado en cómo se digieren. Sin embargo, cada grupo de alimentos requiere un entorno diferente en nuestro sistema digestivo para descomponerse correctamente. ¿El resultado cuando combinamos mal? Inflamación, gases, pesadez, fatiga… e incluso la formación de compuestos tóxicos.

🔬 ¿Qué ocurre en tu intestino?

Cuando mezclamos alimentos que requieren diferentes tipos de enzimas y pH para ser digeridos, como proteínas concentradas con almidones o frutas dulces con grasas, nuestro sistema digestivo entra en conflicto. El proceso se ralentiza y los alimentos comienzan a fermentar o pudrirse antes de ser absorbidos correctamente. Esta fermentación anómala produce toxinas, alimenta bacterias nocivas e inflama la mucosa intestinal.

❌ Combinaciones típicas que pueden generar malestar:

  • Fruta después de las comidas: fermenta encima del resto de alimentos.

  • Proteína + almidón (por ejemplo, pollo con patata o bacalao con arroz): se digieren en condiciones opuestas.

  • Grasa + azúcar (como en muchos postres): sobrecarga el hígado y ralentiza la digestión.

✅ Combinaciones amigables con tu digestión:

  • Verduras + proteína animal o vegetal (tempeh, tofu, heura…)

  • Verduras + carbohidrato complejo (quinoa, patata, arroz integral)

  • Frutas siempre solas, y preferentemente en ayunas o entre comidas.

🌿 ¿Por qué es importante esto?

Una buena combinación de alimentos no solo mejora la digestión y reduce la inflamación, sino que también potencia la absorción de nutrientes, mejora la energía, la concentración e incluso puede influir en tu estado de ánimo. Además, una digestión eficiente reduce la producción de toxinas intestinales, lo que se traduce en menos fatiga, menos hinchazón y mejor piel.

🧠 Tu cuerpo no está diseñado para procesar cualquier cosa al mismo tiempo.

Ser conscientes de qué comemos y cómo lo combinamos es parte esencial de una vida basada en hábitos saludables. Una alimentación basada en plantas no solo debe ser ética y compasiva, también debe ser inteligente y funcional para tu salud.